Por Richa Macsuedon, coordinadora de programas de HomeNet del Sur de Asia

El cambio climático puede ser una preocupación mundial, pero su impacto es profundamente local: se siente en los patios traseros propensos a inundaciones, los hogares con altas temperaturas y los barrios superpoblados donde viven y trabajan las personas trabajadoras en domicilio. Para dar respuesta, HomeNet del Sur de Asia, junto con Trabajo en la economía informal (LIE), brindó una capacitación continua de tres días, del 25 al 27 de abril de 2025, en Bangladés para fortalecer las capacidades de reducción del riesgo de desastres de las mujeres líderes de base.

Esta capacitación reunió a 25 líderes dinámicos de personas trabajadoras en domicilio de diversas regiones, como Daca, Rajshahi, Narayangonj, Jessore y Khulna. El objetivo era claro: crear una visión común de los riesgos relacionados con el clima y dotar a las participantes de herramientas prácticas y económicas para la mitigación, la preparación y la respuesta comunitaria.

Soluciones lideradas por mujeres basadas en el conocimiento local

Las participantes repasaron los aprendizajes de una capacitación anterior participando en juegos de rol, debates grupales y ejercicios de planificación que analizaron técnicas tradicionales y modernas de afrontar desastres. Desde la fabricación de barcas de banano para transportar mercancías durante inundaciones hasta la modificación de techos de hojalata con capas de refrigeración. El énfasis se puso en soluciones prácticas y replicables, arraigadas en el contexto local.

Las sesiones también exploraron la integración de la energía solar, la cartografía de riesgos basada en SIG y herramientas de comunicación móvil como WhatsApp para la coordinación ante desastres. Mediante narraciones y recursos visuales, la capacitación subrayó el valor de los enfoques accesibles y comunitarios para la reducción de riesgos, en particular para las personas cuyo trabajo se ve profundamente afectado por la volatilidad climática.

Del conocimiento a la acción

La capacitación culminó con la creación de planes de acción bienales específicos para cada región, que incluyen iniciativas de ecologización, preparación para incendios, campañas de resiliencia ante inundaciones y estrategias de respuesta a las olas de calor.

En muchos casos, las participantes ya habían iniciado cambios, como la excavación de canales para reducir el calor urbano o la modificación de las estructuras de los tejados para mejorar la ventilación. Esta capacitación les proporcionó los conocimientos prácticos y la conciencia necesarios para seguir participando como agentes de resiliencia en su comunidad de nuevas maneras. Ahora están mejor preparadas para guiar a sus comunidades en la adaptación a los desafíos ambientales, y así dar visibilidad y voz a los sectores más vulnerables a los impactos climáticos.