Por Carlos Sánchez, coordinador regional de COTRADO ALAC
El 6 de noviembre se realizó una reunión de dirigentes de COTRADO ALAC con el secretario general de la Central Sindical de las Américas (CSA-CSI), Rafael Freire; Cícero Pereira da Silva, encargado de Formación y Educación Sindical de la CSA; y Jessica Rodríguez, secretaria de Política de Género y Juventud.
En la reunión estuvieron presentes Flordeliz Feijoo, líder del Sindicato Único de la Aguja de Uruguay; Tatiana Rojas, líder de CONATRADO Chile e integrante del Comité de Género de HNI; y Carlos Sánchez, coordinador de COTRADO ALAC.
La reunión fue solicitada por COTRADO como parte del desarrollo de su plan estratégico, con el objetivo de conocer de qué modo la Central Sindical de las Américas está incorporando en su quehacer la necesidad de integrar a las organizaciones sindicales a las diversas expresiones orgánicas de trabajadores y trabajadoras autoempleadas, y en particular la comprensión del trabajo en domicilio como una dimensión relevante en el sector de la economía informal.
En el encuentro, Rafael Freire señaló que, en la actualidad, este es un asunto de interés para la CSA, y que se han planteado la necesidad de un cambio estructural en la Central. Para ello, están abiertos a sostener un diálogo permanente con COTRADO ALAC, en la línea de contribuir al fortalecimiento de la organización y a su comprensión de la amplitud del trabajo desregulado. Esto, entendiendo que en las Américas se está produciendo un retroceso en los derechos de las personas trabajadoras y que la informalidad laboral se encuentra en crecimiento, lo cual hace necesario replantearse la organización de las trabajadoras y los trabajadores frente a un orden social y económico excluyente.
Rafael Freire reflexionó señalando que, en general, las empresas buscan la manera de precarizar aún más el trabajo, y llaman “colaboradoras” a las personas trabajadoras en el ámbito formal para erradicar la identidad de clase. Pero cuando se trata de personas trabajadoras en el sector informal, se las identifica como emprendedoras. La CSA no comparte esas políticas y se pregunta: ¿cómo organizamos eso?
Esto se relaciona con la necesidad de contar con estructuras sindicales que puedan absorber y representar a estas personas trabajadoras, sin mitificar la precariedad, sino buscando formalizar y brindar seguridad. Es decir, dar dignidad al trabajo, aunque sea individual, por ejemplo, en una casa o domicilio, para que sea reconocido y cuente con una organización que pueda integrarse a las centrales. Esta tarea es difícil, porque organizar a las microempresas es muy complejo, y aún más organizar a trabajadoras y trabajadores individuales.
Reconoció que, para él, el trabajo en domicilio estaba asociado al trabajo doméstico, y que comprendía que implica otras dimensiones invisibilizadas que es necesario trabajar conjuntamente. Se consideró que, en el plan de Formación y Educación de la CSA, existe la posibilidad de establecer líneas de trabajo comunes y, en ese sentido, la Central se encuentra abierta a coordinar dicho quehacer.
COTRADO ALAC considera estratégico el acercamiento de las organizaciones base con las centrales de cada país de la región, pero entiende que, para lograrlo, es importante sostener el diálogo y la relación de COTRADO ALAC con la CSA, a fin de contribuir a que los esfuerzos en la base cuenten con el apoyo necesario desde la estructura sindical regional.