Cortesía de HomeNet Sur de Asia

Cuando Champaben Ravat llegó a casa por primera vez con una bolsa de desechos para reutilizar, no podía imaginar su futuro como líder de su comunidad.

Nacida en el seno de una familia de agricultores con dificultades económicas en la aldea de Maliya, Mehsana, Champaben enfrentó dificultades económicas desde temprana edad. La posibilidad de acceder a una educación superior estuvo fuera de su alcance desde el principio. Incluso el costo de 15 rupias para el viaje de ida a la universidad era un gasto inimaginable para su familia de nueve integrantes. Así que Champaben tuvo que abandonar sus aspiraciones educativas y dedicarse a la agricultura para poder llegar a fin de mes.

A los 22 años, se casó y se mudó a Ahmedabad para vivir con sus suegros. Desafortunadamente, las dificultades económicas continuaron. Ante el constante desafío de mantener a su familia, se convirtió en trabajadora en domicilio: compraba residuos inorgánicos en tiendas locales y los reutilizaba para fabricar bolsos, carteras o fundas de almohada. Este fue un punto de inflexión en su vida.

La capacidad de Champaben para aprender nuevas habilidades rápidamente pronto dio sus frutos, y sus ingresos aumentaron a 2000 rupias mensuales. Estos ingresos le brindaron una sensación de estabilidad y autosuficiencia.

Su participación en la Academia India para Mujeres Autoempleadas (IASEW) fue otro paso crucial. Le permitió acceder a diversos programas de capacitación que le brindaron nuevas habilidades y perspectivas, permitiéndole desempeñar un papel más activo en su comunidad.

Uno de estos programas se centró en la movilización comunitaria, la gestión de recursos y el liderazgo. Amplió sus horizontes más allá de su trabajo inmediato, y pronto inició sus propias reuniones grupales para abordar los problemas de su comunidad. Desde ayudar a otras mujeres a abrir cuentas bancarias hasta orientarlas para acceder a servicios financieros y programas gubernamentales, ¡su impacto fue enorme!

Otra capacitación sobre concientización sobre la violencia de género tuvo resultados tangibles: Champaben intervino con éxito para ayudar a una vecina que enfrentaba problemas en el hogar. Este incidente reforzó su reputación como figura de confianza en la lucha contra la violencia en su comunidad.

Luego de recibir capacitación sobre acción ambiental ante el cambio climático, Champaben trabajó con prácticas sostenibles, ya sea fabricando cuencos y platos desechables con hojas, reutilizando materiales de desecho para crear artículos domésticos útiles o aprendiendo a cultivar sus propias verduras. Su esfuerzo tuvo un impacto notable, y muchas personas en su comunidad aprendieron a reducir los desperdicios de plástico o agua, inspiradas por ella.

Hoy, Champaben es una líder reconocida que lucha por la participación de más mujeres en programas de capacitación y las empodera para afrontar sus propios desafíos. La seguridad y la estabilidad financiera también han impactado a la familia de Champaben. Tras 16 años de arduo trabajo, ella y su esposo compraron su propia casa de un dormitorio, y de esa forma consolidó su papel como la líder autosuficiente del futuro.