A pesar de la lluvia y el frío en Osasco, ciudad de la región metropolitana de São Paulo, Brasil, fui recibida calurosamente en la casa de la señora Maurisa di Petta (55), donde está la sede del colectivo de trabajadoras a domicilio Tendarte. situado. Luego de subir algunos tramos de escaleras en la casa que la señora Maurisa comparte con su esposo, dos hijos, nuera y nieto, llegamos a la sala dedicada exclusivamente a las actividades del colectivo. Aquí, ella, junto con sus dos socias, Edna Simão (53) y Daniela di Petta (33), se reúnen casi todos los días para trabajar. Me recibieron para presentarme su espacio de trabajo y discutir su historia, desafíos y principales tareas.

Atelier dentro de la casa de Mau, sirviendo como sucursal de Tendarte.

Maurisa –o Mau, como le gusta que la llamen– y Edna son expertas en crear juguetes educativos, elaborando a mano desde juegos, marionetas y libros hasta muñecos y divertidos delantales que ayudan a contar cuentos clásicos de la literatura infantil como “Los tres cerditos” y "Jack y las habichuelas magicas." Este enfoque educativo les ha ayudado a establecer una relación estrecha con profesores y educadores que compran sus muñecas y juegos para ayudarles en la enseñanza en las escuelas locales.

Daniela, por su parte, se especializa en crochet, produciendo aretes, llaveros, complementos de vestir, muñecos y otros artículos. La inspiración para sus productos proviene de varios lugares inesperados, como las “bambolinas”, pequeñas muñecas tradicionales de Italia. Comenzó a producirlos pero con una pequeña adaptación: “Normalmente son blancos, y cuando empezamos a hacerlos aquí, sentimos la necesidad de agregarles color y crear muñecos de colores más oscuros y con el pelo rizado, para representar a nuestros propios hijos”.

Bambolinas, llaveros y bolso de crochet.

Edna empezó a trabajar desde casa en 2003 después de casarse y tener hijos. Ella comparte su experiencia y dice: “No quería dejar de trabajar, pero tampoco podía dejar a mis hijos con nadie más, ni quería perderme verlos crecer”. También enfatizó la importancia de la artesanía para el bienestar de las trabajadoras a domicilio: “Más que nada, ser trabajadora a domicilio fue crucial para mi salud mental. Tener una ocupación y gente alrededor para intercambiar ideas y crear es fundamental para mantener nuestra mente funcionando”. Edna también habló de la red de apoyo que crean las trabajadoras a domicilio de la economía social solidaria: “Formamos una comunidad y nos ayudamos entre nosotros, recomendando trabajos, ayudando con los niños y organizándonos como un todo”.

Mau y Daniela son suegra y nuera, viven juntas y comparten la crianza de una niña de 10 años, además de los recados del hogar y las actividades del colectivo. Inicialmente, las reuniones se desarrollaron en la sede principal de Tendarte, en la casa de Edna, a solo unos minutos de distancia. Sin embargo, con el nacimiento de su nieto y los cambios provocados por la pandemia –con su marido y sus hijos también trabajando desde casa– Mau trasladó las actividades a su casa para facilitar la logística de la escuela, la comida de todos y las actividades de costura. “Ahora que todos se quedan en casa y tienen la necesidad de comer aquí, es más fácil para nosotros reunirnos aquí. Preparo algunas comidas para llevar y cada uno descongela y come cuando quiere”.

Además de su trabajo artesanal, los integrantes de Tendarte también enfatizaron la importancia de las causas sociales en sus vidas. Destacan su compromiso con el feminismo y la lucha contra el racismo, reconociendo que estos temas están interconectados y son esenciales para promover una sociedad justa y equitativa. Al trabajar de forma independiente, ser parte de la economía social solidaria y crear productos que reflejen diversidad e inclusión, contribuyen a la concientización y el empoderamiento, alineando su artesanía con valores esenciales para construir un mundo mejor.

Edna, Maurisa y Daniela.